Industria y usuarios se han rebelado con un manifiesto. Autores e intérpretes denuncian que 2004 se “bajaron” 270 millones de canciones. Ese mismo año la SGAE recibió 29,8 millones de euros, sólo por el canon CD y DVD vírgenes.
Miguel Ángel Criado
En el Senado español hay una proposición de Ley que dice: "Lo dispuesto en los apartados anteriores no será de aplicación a los equipos informáticos, las conexiones a Internet...". El texto, presentado por el PP ante la próxima reforma de la Ley de propiedad intelectual, hace referencia a la posibilidad de extender el canon a las conexiones de Internet y todos los equipos susceptibles de almacenar material protegido, como películas y cine. Fuera del Parlamento, se está jugando una dura partida entre los que quieren más canon y los que no.
El pasado martes, once asociaciones firmaron un manifiesto cuyo título lo dice todo: "Todos contra el canon digital". Entre los firmantes está el 100% de la industria tecnológica española. Desde los fabricantes de ordenadores hasta los proveedores de acceso de Internet. También lo firman las dos asociaciones de internautas, la confederación de consumidores o CCOO. No faltaba nadie.
"Llevamos meses criminalizando Internet por parte de las entidades de gestión de derechos de autor", dice Martín Pérez, vicepresidente de Asimelec, una de las patronales del sector tecnológico, como motivo para el comunicado. Se da la circunstancia de que Asimelec firmó un acuerdo en septiembre de 2003 con estas entidades para aplicar un canon compensatorio a los CD y DVD vírgenes. Sólo la SGAE, una de las cinco firmantes, recaudó por ese concepto el año pasado 29,28 millones de euros. "Extender el canon a Internet sería absurdo. La banda ancha sirve para muchas más cosas que bajarse canciones", añade Martín Pérez.
Además, el canon sobre los CD ha provocado un efecto perverso. "Ha incentivado el fraude sin combatir la piratería", aclara Edmundo Fernández, de Aetic, la otra gran asociación tecnológica. De hecho, la industria española de CD casi ha desaparecido al no poder competir con los fabricantes extranjeros que no firmaron el acuerdo. Es más, en el top Manta, junto a los últimos éxitos musicales, ya hay CD vírgenes. "Sólo es una herramienta recaudatoria".
Desde el otro lado, Pedro Farré, de la SGAE, opina de otro modo. "¡Ya está bien! Hemos sufrido muchas pérdidas económicas y de puestos de trabajo mientras los políticos, la sociedad y todas esas asociaciones que firman ese manifiesto miraban para otro lado". Según sus datos, en 2004, se bajaron 270 millones de canciones y 30 de películas.

Para Farré, "todos los dispositivos capaces de almacenar" deberían llevar un canon. "Se venden más equipos y líneas ADSL habiendo música gratis. Pero el que base su negocio en esto no tiene sentido de lo que es justicia. Dicen en el comunicado que las redes son las arterias que dan vida a la Sociedad de la Información. Pues, si es así, los contenidos son la sangre de la Sociedad de la Información".
Los proveedores de Internet niegan que las descargas de música o vídeos les beneficien. "Las bajadas, nos obligan a grandes inversiones por culpa de este tráfico. Tráfico de productos desprotegidos. No somos nosotros los que tenemos que protegerlos, son ellos", comentan desde Asimelec. De hecho, en el comunicado no se limitan a rechazar la extensión a Internet y los ordenadores, sino que piden al mundo de la cultura que use la tecnología en su beneficio. El texto menciona los sistemas anticopia y los sistemas de gestión de derechos, que permiten al autor limitar las copias de su obra. "El canon no soluciona el problema de fondo y legitima, de alguna manera, la propia descarga ilegal de música...", se puede leer más abajo.
TRIPLE CANON. El comunicado también llama la atención sobre un hecho cuando menos paradójico. Se podría dar el caso de que el usuario pagara varias veces por el mismo disco. La primera, al comprar un CD virgen para hacerse su copia, la segunda por tener un ordenador donde guardar otra copia, una tercera por usar un reproductor MP3 para escuhar su música en la calle, una cuarta por tener una conexión a Internet, una quinta por... y así ad infinitum según vayan saliendo nuevos equipos con la manía de almacenar. Los últimos en apuntarse a la lista son los teléfonos móviles con función MP3.
"Nosotros no hemos pedido aplicar el canon a los ordenadores ni a Internet. ¿Cómo vamos a pedirlo si aún se nos discute el de los CD?", aclaran desde la SGAE. Pero asociaciones de autores como la Acam sí. La Asociación de Compositores y Autores de Música hace aquí de poli malo. En varias ocasiones, sus portavoces se han mostrado favorables a dicha extensión. Y la propia SGAE tiene claro que el intercambio por Internet es piratería. También Promusicae, la asociación de las discográficas. Esta semana han reconocido que el mes pasado enviaron 10.000 mensajes a usuarios de programas P2P advirtiéndoles de que el intercambio es ilegal. Las productoras usan un robot infiltrado en la red de Kazaa que detecta cuándo un usuario está compartiendo algo protegido. Están trabajando para colarlo en redes como Emule y Edonkey.
"Mientras no definamos con claridad este aspecto —la legalidad del intercambio sin ánimo de lucro— no resolveremos la encrucijada de los contenidos digitales", ha declarado Miguel Pérez Subías, de la Asociación de Usuarios de Internet (AUI). Esta asociación ha pedido en varias ocasiones al Gobierno que cuente con ellos en tantas comisiones como se creen sobre el asunto. Sin embargo, de cara a la creación del Plan Anti Piratería han obtenido la callada por respuesta. La misma queja tiene Víctor Domingo de la Asociación de Internautas. "Han hecho un plan sin contar con nadie. Lo primero sería hablar, no imponer cuestiones". Llama la atención que tanto Pedro Farré, de la SGAE, como Edmundo Fernández, de Aetic y Martín Pérez, de Asimelec, terminaran sus declaraciones diciendo que esto se soluciona hablando y reconozcan que aún no lo han hecho.
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edición del lunes, 21 de mayo de 2007
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