Fecha: 14/2/2005 Fuente : Invertia
DANIEL MONTERO
Invertia.com
La trayectoria en bolsa de Google (+140% en menos de seis meses) recuerda cinco años más tarde los tiempos de la burbuja tecnológica . La euforia registrada es parecida a la que tuvo Yahoo! en su estreno, aunque dista de lo conseguido por otras como Ebay, que subió más de un 1.000% en igual periodo. Como contraste, en los últimos días se está produciendo un fuerte castigo a otras compañías del sector, como Amazon y la propia Ebay, por no cumplir las previsiones. Al igual que ocurrió a finales de los 90, los analistas también participan del hinchamiento de esta nueva burbuja, por no recomendar vender y elevar constantemente sus valoraciones.
Google sigue rompiendo moldes también en bolsa. El buscador más famoso del mundo ha pulverizado todas las previsiones y ha subido sin parar desde su estreno en Wall Street en agosto pasado, a pesar de que entonces algunos analistas aseguraban que el precio de salida (85 dólares) era caro. De hecho, tras una inédita salida a bolsa mediante una subasta entre inversores, la compañía y los bancos coordinadores (Morgan Stanley y Credit Suisse) decidieron rebajar en un 25% el precio de colocación un día antes del estreno.
Nadie del sector ha conseguido seguir a Google en su meteórica carrera hasta los 200 dólares, ya que el siguiente mejor valor del índice Dow Jones Internet es Overstock.com, con un alza del 66% desde mediados de agosto. Yahoo! sube un 23% en ese periodo, mientras que Ebay cae un 5% y Amazon, un 9%. Esto ha llevado a algunos analistas estadounidenses a calificar la situación del sector tecnológico nuevamente de burbuja, pero selectiva, ya que en cuanto las empresas no cumplen con las expectativas se hunden (ocurrió la semana pasada con Ebay y Amazon) y ya no hay subidas escalofriantes en cuanto una empresa saca una nota de prensa en la que hace alusión al mundo de Internet. Sin embargo, se premian las buenas noticias como el anuncio de beneficios y pago de dividendos reciente de T-Online.
De hecho, los analistas explican que Google sigue disparado por los buenos resultados que ha conseguido en los últimos trimestres. A finales del pasado año consiguió por primera vez en su historia facturar más de 1.000 millones de dólares en un trimestre (3.189 millones de dólares en el año 2004) y multiplicó por siete su beneficio neto en ese periodo, hasta los 204 millones de dólares (399 millones de dólares en el ejercicio completo). No obstante, estas abultadas cifras de crecimiento chocan con su actual capitalización de 56.000 millones de dólares, o lo que es lo mismo prácticamente la suma total de Lehman Brothers, Ford Motor y Kodak juntas.
La situación ha puesto nuevamente en un dilema a los analistas. Sólo tres de los 27 analistas consultados por Thomson First Call se atreven a emitir una recomendación negativa sobre las acciones de Google. Más de la mitad de los analistas encuestados por la firma estadounidense se decantan por comprar (14 expertos). Además, hay 10 que recomiendan mantener. La tendencia positiva actual dista de empeorar, ya que hace tres meses sólo había nueve firmas que recomendaban comprar y una, vender.
El clásico ratio preferido de los expertos, el PER o número de veces que la capitalización de una empresa contiene su estimación de beneficios, tampoco justifica una agresiva toma de posiciones, ya que el de Google es de los más caros del sector para este año, según I/B/E/S. Su PER es de 51 veces, frente a los 35 de Amazon, los 18 de Ask Jeeves o los 34 de Monster. Sólo le superan Yahoo! (67 veces) y Overstock.com (197 veces), dos empresa que también se están beneficiando de esta nueva oleada de compras para el sector.
Estas subidas tan meteóricas hacen recordar cómo afrontaron algunos analistas lo ocurrido a finales de los 90 en plena burbuja tecnológica. El caso más sonado fue el del entonces analista estrella de Merrill Lynch, Henry Blodget, que realizaba agresivas recomendaciones sobre valores tecnológicos cuando estaban en pleno esplendor, aunque después se mofaba de esas mismas compañías por correo electrónico. A medida que subían las acciones, Blodget elevaba los precios objetivos. Posteriormente reconoció que no daba recomendaciones de venta por miedo a perder clientes de banca de inversión.
En paralelo con lo ocurrido entonces, equipos de análisis como Lehman Brothers, Jefferies o ThinkEquity Partners han cambiado ya entre tres y cinco veces sus precios objetivos en los últimos meses, siempre al alza y a pesar de que la empresa no ha sido nunca clara en sus previsiones de beneficio. Los resultados que publica son siempre calificados de “excepcionales” e “impresionantes“ por los analistas y sobre ellos empiezan a construir sus previsiones y sus elevadas valoraciones (algunas rozan ya los 300 dólares por acción) siempre advirtiendo que es necesario mantener un fortísimo crecimiento de ingresos los próximos años para justificar sus estimaciones.
Así, por ejemplo, Goldman Sachs se ha lanzado a estimar que Google ingresará en 2009 unos 8.250 millones de dólares, tras crecer un 75%, un 40%, un 24%, un 19% y un 16% en los próximos años. Su precio objetivo es de 265 dólares, un 23% más que lo estimado anteriormente. JPMorgan también se ha apresurado a aumentar nuevamente sus estimaciones. La entidad espera que la empresa de Internet consiga unos ingresos de 3.150 millones de dólares en 2005, un 60% más que en este año.
En el hipotético caso de que la empresa consiguiera elevar anualmente en un 50% sus ingresos (nivel barajado por los expertos) facturaría en todo 2007 unos 6.600 millones de dólares, que equivalen simplemente a lo que hace el gigante norteamericano Honeywell en un solo trimestre. El dilema llega cuando Google vale ya 56.000 millones y Honeywell apenas 32.500 millones, es decir, un 40% menos.
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