Se suele decir que Internet es el medio más universal, que permite el acceso a todo tipo de personas a cualquier información sin limitación de fronteras. En cambio, la cosa se complica cuando los contenidos webs pretenden llegar a personas invidentes, con alguna discapacidad física o de edad avanzada. La mayor parte de las veces, los diseñadores de webs no caen en la cuenta de las dificultades de estas personas para acceder a Internet y, por tanto, no ponen los medios para facilitar la navegación a todos los internautas, sin excepciones.
Por esto, ALDEA ha creado su web adaptando todos sus contenidos a las Directrices de Accesibilidad del Contenido Web elaboradas por WAI (Web Accessibility Initiative), lo que significa que cualquier persona podrá acceder a la información de ALDEA con independencia de sus circunstancias personales.
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Las directrices de accesibilidad
El W3C (Consorcio para la World Wide Web) es un organismo internacional independiente compuesto por más de 400 miembros que promueven el desarrollo de la Web. Dentro de este consorcio se encuentra el grupo de trabajo permanente WAI que se ocupa de garantizar el mayor grado de accesibilidad a las webs para personas discapacitadas. Para ayudar a los diseñadores de webs a adaptar sus contenidos a las necesidades de estas personas, la WAI ha creado catorce directrices que describen detalladamente cómo elaborar una web de estas características.
La finalidad es adaptar los contenidos de la web a distintos tipos de equipos informáticos o aplicaciones como son los navegadores de voz, lectores y magnificadores de pantalla, ratones de cabeza y el uso exclusivo del teclado, entre otros muchos. Así, para que un software pueda leer los contenidos de una web es necesario que éstos estén programados respetando unas normas y elementos homogeneizados que el programa puada identificar sin dificultad. Por tanto, un invidente podrá pedir a un programa específico que le lea los títulos o links de la pantalla, e incluso saber de qué tratan las imágenes que no puede ver.
Así, del mismo modo que existe el sistema Braille para que los invidentes puedan leer, también hay un convenio en Internet para que estas personas accedan y comprendan la información que las webs contienen.
Disposiciones legales
A día de hoy, ya existen disposiciones legales que obligan a los entes públicos a adaptar sus webs a los criterios de accesibilidad para personas con discapacidad. Es más, la ley 34/2002 establece un plazo límite de adaptación a estas directrices que termina el 31 de diciembre del presente año.
Si bien, las Administraciones Públicas están obligadas a la adopción de medidas en este sentido, las webs privadas, por su parte, no se ven sometidas a ninguna disposición legal al respecto. Sin embargo, ALDEA quiere contribuir a que el artículo 20 de la Constitución española, que establece que toda persona tiene derecho a la información, sea una realidad y no sólo un derecho utópico e irrealizable.
Un diseño lleno de ventajas
Las ventajas que ofrece una página adaptada a los criterios de accesibilidad no sólo son para personas con discapacidad, sino que permite a todos los internautas una navegación más rápida y fluida, asegura que las webs sean más fáciles de manejar y permite el acceso desde un número mayor de dispositivos interactivos: móvil, PDA, quioscos de información, etc.
Además, la adaptación de los contenidos a estos criterios no supone un esfuerzo excesivo para el programador. En realidad, sólo exige un grado de concienciación para sustituir un diseño de acceso complejo por otro homologado y mucho más sencillo de utilizar. Por otra parte, la página no pierde en creatividad o diseño, aunque sí en flash y animaciones que a veces no contribuyen nada más que para dificultar la navegación.
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edición del lunes, 21 de mayo de 2007
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